Si la cuerda no fuera delgada, no tendría gracia caminar por ella.

Si la cuerda no fuera delgada, no tendría gracia caminar por ella.

lunes, 12 de agosto de 2013

A veces, uno renace de las cenizas que antes lo quemaba. Otras veces, uno decide seguir siendo parte de esas cenizas y dejar que el viento se encargue de barrer. Y otras veces, tiene que llegar ese nuevo alguien con un balde de agua para disipar todo ese desastre. Tantas veces se puede repetir este procedimiento, que uno llega a la conclusión de que todo lo vivido fue en vano; tanto que, deja de confiar en el amor.
Y la realidad es que, las heridas que nuestro corazón refleje, no son más que experiencias y oportunidades que nos da la vida para ser más fuertes y vivaces, y que mientras más "heridas" reflejes, más fuerte te haces.
Todos buscan ESA persona que les regale la cuota eterna de amor, pero la verdad es que el amor vive en todas las personas que cruzamos diariamente, y somos tan egoístas y flojos esperando a que una sola persona te traiga todo el amor que necesitas para toda la vida, que no sabemos captarlo. No desvirtúo al romanticismo (que en mi opinión, es una hermosa cualidad de la vida que tristemente se está perdiendo), pero a veces, es elemental saber que mientras buscas a una sola "persona indicada" para toda tu vida, tenes a miles indicadas para cada uno de tus días.


1 comentario:

  1. Muy interesante tu postura, el romanticismo es sólo una de las infinitas formas de amar.
    Yesica.

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